El lastre de los falsos positivos
La imagen del país en cuanto a la protección de Derechos Humanos y el corazón mismo de la política de seguridad democrática, han sufrido un duro golpe; a pocos días de habernos rajado en el examen, la llamada a calificar servicios de 27 "héroes" de la patria, por el grave señalamiento internacional y los serios indicios de su participación en el sonado caso de los jóvenes desaparecidos en Soacha, ha tirado al traste, la confianza y credibilidad que había generado los grandes éxitos en la lucha contra el terrorismo durante el presente año y ha expuesto otra vez al país al escarnio internacional.
Lo que en principio fue reportado como un logro más en la lucha contra la insurgencia, termino siendo otro episodio de los tristemente celebres falsos positivos; en el que según nuestro Jefe de Estado, hay serios indicios de la existencia de una macabra colusión entre civiles y militares, con la finalidad de reclutar civiles, desaparecerlos y luego reportarlos como bajas en combate. Sobre éste respecto, no existe consenso nacional, pues mientras muchos exigen más explicaciones e incluso la renuncia del Señor Ministro de Defensa, otros arguyen prejuzgamiento y violación al debido proceso de los militares implicados.
A pesar de que la gran mayoría aplaudimos el remezón hecho por el Señor Presidente de la República, en aras de la recuperación de la confianza nacional, se hace necesario que se extiendan las investigaciones a las demás instituciones de la fuerza pública, pues evidentemente hasta que toda la verdad no salga a flote, habrá serios cuestionamientos de todo el actuar del Estado, pues si no se garantizan los derechos humanos, mucho menos se garantizará la Justicia Social y el Desarrollo Sostenible.
En todo caso, lo mínimo que se espera, cuando el dinero de todos debe usarse para la reparación de las victimas de tan execrables hechos, es la presencia de un Estado diligente, que lleve la las cosas mucho mas allá de una simple purga del aparato militar.



